Describe una fase de la vida a la que te resultó difícil decir adiós.

Ando releyendo, mentalmente, lo escrito por insignes personajes de la mal llamada aventura científica del siglo XIX. Esos viajeros de palanquín y montura que habrían los paisajes a su destrucción colonial.
Anda. Como ahora!
Por el siglo XIII, un tal Abu Hamid el-Garnati, granadino, se dedicó a escribir y describir sus viajes, para ampliar la sabiduría. Perdón. S mayúscula. Sabiduría. Todavía había terraplanistas. Como ahora. Gente…
Hace ya dos días que vamos andando, por… y poco a poco, el Kilimanjaro va rompiemdo el infinito de la llanura, surgiendo una copa nevada en el bochorno del mediodía. En los vaivenes de un viento acalorado que funde la papada, el cuello…
Ya pasaron más de tres días y la montaña va creciendo, como un hongo en una planicie eterna. Lejana. Cada mañana tengo la sensación de haber vuelto hacia atrás. No hay espantada entre las palomas. Vamos agrupando los días entre nubes de neblina, curvándose en el infinito de la cuasi esfera.
Las noches se entremezclan con alguna fogata lejana. El piafar de la tropa de caballos. Los burros de carga reclamando su cotidiana entereza.
Un mar de cereales siseando un estratégico extraordinario estilo, moviendo sus cabezas en un pensamiento truculento. Trivial. Tragicómico. Agónico. Mientras el Moncayo va desdibujando la siesta de una tarde de febrero, susurrando los arroyos. Confundiendo nieve obscura con estrellas marchitas. Estallando el crujido de un árbol cayendo.
Y recordando los olifantes…
Feliz tarde y abrazote.


Ongi Etorri