¿Has infringido la ley alguna vez de manera intencionada?

Njour. Egun on.
La obscuridad y el silencio han decidido que no me van a acurrucar, ni velar y mucho menos acunar. Pulsaron el click de la neurona vagabunda. Como en una partida de billar, artistico o de mediocre primerizo, sale lanzada. Con los ojos cerrados, empiezo a seguirla dentro del cráneo. Golpea. Roza. No esquiva. Arremete. Choca. Explota. Entrechoca el espacio, multiplicando por un π de montaña.
Todo está callado. Calculado. Monótonamente vacío. Las chispas del afilador, engrandecen la noche. Pero sólo en la esquinita de mi oído derecho. Sirenas calladas.
Oigo las uñas tiltiliteando por los suelos. Creo que voy a preparar el desayuno.
Feliz día y abrazote.


Ongi Etorri