¿Cómo influyen en tu perspectiva de la vida los acontecimientos importantes o el paso del tiempo?

¡Mi cerebro sigue mecido, acunado por el trantran hipnótico de los rieles. Salvo cuando cambiaban las distancias de las ruedas, en que los sonidos olían a fundición hirviendo el acero. Sabe a calor. A sudor. A trabajo.
Cierro los ojos con fruición. La desgana no quiere marcharse, tras una llegada, saltando los semáforos, que el taxi cimbreaba. Intentando arañar los minutos perdidos en una rapada de pelo. Estilo gallego da rapa das bestas. Corriendo por la estación, esquivando familias, sorteando nervios, bajando al andén en tres saltos. Saltando al primer vagón. Nerviosos. Y a los tres segundos, ver cómo se cierran las puertas.
-Por los pelos.
-Nunca mejor dicho.
Suenan unos nudillos en la puerta. Y nos susurran la hora.
Y lo siguiente… Sentarnos en el vagón comedor a desayunar unos croissants, crêpes… La legaña caída. Las ilusiones bruñidas a tope. Mientras vamos recorriendo la orilla del Sena.
Y ahora ya no se puede hacer. Nos quitaron los nocturnos, que sabían a dulce expatriación.
Ya basta.
Feliz día y abrazote.


Ongi Etorri