Escribe sobre tu nombre: su significado, importancia, etimología, etc.

Yo que nunca he sabido cantar, voy dando pasitos, porque para subir las colinas, no necesitas botas ni gatos. Y voy susurrando canciones que me llenan los ojos de tristezas, de recuerdos, de risas ajenas, de tantas meteduras de pata…
Y pata a pata, pateando terrones del sendero, aprovecho el momento para silbar. Sólo por despertar a los pájaros. Fastidiarlos. Discutír con ellos. Un pio impío por aquí. Un fruncir de alas por allá.
El Seigneur Gomi acelera. Rasca el asfalto cansado de uñas. Me empuja. Sabe que el sol necesita ayuda, un empujoncito para amanecer. Que premura. Quemaremos de sueños, de esperanzas, todas las nubes preñadas de maña y maná.
A quien pronuncie mi nombre escondido, casi volando a ras de esas olas de milímetros, viendo quemarse la noche , bajito pediré perdón por no haberlo conseguido.
Me tumbaré en la arena del desierto, de la playa. En el agua de la charca, del torrente, de la ría, la ensenada. En el viento para asaltar montañas, tormentas…
Mis labios pespuntan una mueca de limón ácido y amargo. Me siento a respirar el humo. Y me quedo esperando, dando unas calladas, sordas palmas. Al ritmo de mi descangallado cerebro. Chistando un milano molesto por la garza del arroyo. Chasqueando los dedos, en el ritmo de un geranio, sabiendo a menta, tomillo y lavanda. Sentados en el tocón del viejo castaño , a que lleguen la raposa, el corzo, y el lobo despistado. Y nos callaremos, un profundo aullido, para pedir perdón por la lejanía. Por no escuchar tantas cosas que se me grabaron. Para seguir apostando, apostatando, mil segundos, horas, días.


Ongi Etorri